Psicoterapia asistida con macrodosis: Experiencias clínicas con dosis plenas
Un dispositivo terapéutico seguro en Argentina y Uruguay
Ofrecemos un dispositivo terapéutico integral para personas que desean explorar experiencias con dosis plenas de psicodélicos (como psilocibina), dentro de un entorno clínico, ético y seguro. La locación varia, dentro de Argentina y Uruguay.
Cada proceso incluye instancias de preparación, experiencia e integración, acompañadas por profesionales entrenados en psicoterapia asistida con psicodélicos y con formación específica en modelos conductuales y contextuales.
Modalidad grupal
Diseñamos experiencias grupales terapéuticas con psicodélicos para quienes desean atravesar estos procesos en un contexto vincular, ritual y colectivo, cuidadosamente guiado y estructurado.
Fases de la Experiencia: Preparación, Inmersión e Integración
Modalidad individual
El acompañamiento uno a uno está diseñado para personas que buscan un espacio íntimo y personalizado para atravesar una experiencia psicodélica con fines terapéuticos, existenciales o de desarrollo personal.
El proceso incluye:
Preguntas frecuentes sobre macrodosis
Sí. Muchas personas llegan a nuestros espacios para procesar e integrar experiencias anteriores, con o sin acompañamiento profesional.
Sí, pero siempre con tiempo suficiente de integración entre sesiones. Evaluamos cada caso individualmente.
Personas con antecedentes personales o familiares de psicosis, trastorno bipolar en fase aguda, consumo problemático de sustancias o ciertas condiciones médicas no deberían realizar estas experiencias. Existen otros criterios que se delinean en una evaluación clínica previa.
Sí. Como toda intervención que moviliza estados psicológicos profundos, las experiencias con macrodosis pueden implicar efectos adversos, especialmente si no se realizan dentro de un marco adecuado de evaluación, preparación, acompañamiento e integración.
Algunos posibles efectos adversos incluyen:
- Incremento transitorio de ansiedad, angustia o confusión, especialmente en los días o semanas posteriores a la experiencia.
- Emergencia de material emocional intenso, como recuerdos difíciles, duelos no elaborados o conflictos internos que requieren trabajo terapéutico.
- Desorganización emocional temporal, con cambios en el estado de ánimo, el sueño o la energía.
- Dificultades para integrar lo vivido, cuando no hay un espacio de acompañamiento que ayude a traducir la experiencia en la vida cotidiana.
- Reactivación o agravamiento de condiciones de salud mental preexistentes, en personas con ciertas vulnerabilidades.
Por este motivo, no todas las personas son candidatas para este tipo de experiencias. La evaluación clínica previa es fundamental para identificar posibles contraindicaciones, riesgos y condiciones que requieran abordajes alternativos.
Un encuadre terapéutico responsable no elimina completamente los riesgos, pero los reduce significativamente y permite que los efectos adversos, cuando aparecen, puedan ser comprendidos, contenidos y trabajados clínicamente.
Pueden surgir momentos difíciles o desafiantes, pero el encuadre terapéutico permite transitar y resignificar estas vivencias como parte del proceso.
Se realiza una evaluación clínica previa para valorar estado de salud física, mental, antecedentes y motivaciones. No todas las personas califican para este tipo de intervención.
Si bien la experiencia de cada persona es única, los efectos comunes durante la misma pueden incluir:
- Una sensación de desconexión del estrés cotidiano.
- Un cambio de perspectiva
- Liberación emocional
- Una sensación de calma o apertura
Estos efectos no son simplemente “alucinantes”; están relacionados con la forma en que el psicodélico altera temporalmente la actividad en la red neuronal por defecto del cerebro (DMN), una parte del mismo, asociada con la hiperautorreflexión y los ciclos de pensamientos negativos y repetitivos.
Aproximadamente entre 6 y 8 horas, dependiendo del ornganismo de cada persona.
Las experiencias se realizan en entornos cuidados, previamente definidos, en contexto de retiro o sesiones individuales, siempre fuera del espacio tradicional de consultorio.
Son entornos rodeados de naturaleza y seguros en tanto no hay estimulos externos disrruptivos.
Incluye entrevistas iniciales, sesiones de preparación psicológica, la experiencia con presencial con acompañamiento terapeutico profesional y sesiones posteriores de integración para traducir lo vivido en aprendizajes concretos.
Durante la experiencia expansiva hay un acompañamiento clínico y especializado continuo, atención al entorno emocional y físico, y registro terapéutico del proceso.
Desde nuestro encuadre, no. Consideramos que la experiencia sin preparación ni integración pierde potencia terapéutica e incluso puede ser riesgosa.
Luego de una experiencia con macrodosis, es frecuente atravesar un período de integración, en el cual lo vivido comienza a tomar forma en la vida cotidiana. Este proceso no es lineal ni inmediato, y puede incluir distintas vivencias:
- Cambios en la sensibilidad emocional, con mayor contacto con emociones, recuerdos o estados internos que antes estaban más atenuados.
- Momentos de claridad o insight, alternados con confusión o necesidad de elaboración, a medida que la experiencia se va decantando.
- Movilización de patrones previos, tanto a nivel vincular como conductual, que pueden hacerse más visibles para ser trabajados terapéuticamente.
- Períodos de mayor apertura y flexibilidad, pero también momentos de cansancio, vulnerabilidad o desorganización transitoria.
- Necesidad de acompañamiento, reflexión y sostén para traducir lo experimentado en aprendizajes concretos y cambios sostenibles.
La integración no consiste en “entender” intelectualmente la experiencia, sino en darle un lugar funcional en la vida diaria: en las decisiones, los vínculos, los hábitos y la relación con el propio malestar.
Por este motivo, el acompañamiento terapéutico posterior es un componente central del proceso. Sin integración, las experiencias pueden quedar como eventos intensos pero aislados, sin impacto real o duradero.
En un marco terapéutico adecuado, con preparación, acompañamiento profesional e integración posterior, estos proceso terapeuticos pueden facilitar:
- Acceso a contenidos emocionales profundos, que suelen estar fuera del alcance de la conciencia ordinaria.
- Mayor flexibilidad psicológica, permitiendo observar patrones de pensamiento, emoción y conducta desde una perspectiva menos rígida.
- Experiencias de insight, donde emergen comprensiones significativas sobre la propia historia, vínculos o formas de relacionarse con el malestar.
- Reducción transitoria de defensas habituales, lo que puede favorecer procesos de apertura, aceptación y contacto emocional.
- Reorganización del sentido personal, especialmente en relación con valores, propósito y dirección vital.
Es importante aclarar que los beneficios no dependen exclusivamente de la sustancia, sino del proceso completo: evaluación previa, encuadre terapéutico, calidad del acompañamiento y trabajo de integración posterior. Las experiencias, por sí solas, no constituyen un tratamiento.
La macrodosis implica una dosis significativa de una sustancia psicodélica, que genera un estado ampliado de conciencia, a diferencia de la micro, que no produce efectos perceptibles inmediatos, y ademas son subperceptuales.
Disclaimer: «No producimos, ni distribuimos, ni comercializamos sustancias. Nuestro foco es el acompañamiento clínico y la reducción de riesgos.»
